¡Un nuevo desafío!

Confieso que evité hablar exhaustivamente de la pandemia. Muchos informaron y tomaron posición sobre uno de los momentos más difíciles de la historia de la humanidad. Por otro lado, no estaba seguro del aporte que mis posiciones ofrecerían a mis seguidores. Ante la duda, busqué el silencio, la cautela, aproveché el aislamiento para repensar mi relación conmigo mismo, con el trabajo, con los amigos, con la familia, con el mundo antes y después de la pandemia. En poco tiempo de reflexión descubrí que tendría que reinventarme de nuevo, tal y como lo vengo haciendo desde la infancia hasta hoy. Desde temprana edad, por instinto, naturaleza, esencia o inclinación, noté que la vida era dinámica, nada estático, que vivir es solo avanzar hacia tus sueños. Mi reacción a los cambios naturales o provocados siempre se adapta. ¡Exacto! Con un constante sentido de adaptabilidad, resistí, sobreviví y reaccioné a las adversidades y desafíos que a menudo se presentaban como invencibles e insuperables. 

Mi bistró fue una de las lamentables pérdidas y daños que tuve en esta pandemia. Colocar el plato cerrado representó un corte abrupto en algo que idealicé durante mucho tiempo hasta que logré lograrlo.
Mi bistró es un lugar encantador, totalmente decorado por mí, íntimo, lleno de personalidad. 

Creé el espacio para diferentes personalidades, personas que buscan experiencias gastronómicas, visuales y, sobre todo, íntimas y personales. Allí hay una casita. De nuestra casa. Al decorar, fue esa sensación de hogar lo que se destacó.

Soy ejecutiva, no sé freír un huevo y decido crear un bistró. Aparentemente no es razonable, pero mis viajes por el mundo trajeron una sensación del glamour y la belleza que existe en la cocina de cada lugar. La gastronomía es identidad, revela el rostro de un pueblo, trae alegría, ganas de encontrarse con los demás. La idea del bistró nació de esta repentina pasión por la mesa en cada país. Un día llegué a mi bistró, lo miré durante mucho tiempo y pensé: “Definitivamente renuncio a este lugar o me reinvento para seguir así”. Sin duda decidí reinventarme, traer un nuevo Tacito Cury al escenario y reordenarlo todo para que la vida volviera a su ritmo. No iba a contratar a un chef, sino a ser uno para llevar lo mejor de la cocina universal a los futuros clientes de mi bistró. 

Eu me matriculei em todos os cursos da Le Cordon Bleu, passei por um processo seletivo, fui aprovado e decidi que seria um chef respeitável mesmo não tendo nenhum dote culinário para favorecer minha decisão.
O curso é altamente respeitável, terei contato com os melhores do ramo e com minha máxima atenção e dedicação serei novamente um homem do meu tempo, reinventado, forte, pronto para manter o que construí.

Esse sou eu e não posso e nem devo me trair. Desde criança sabia que estava destinado para as metas e ser chef é mais uma meta que tracei e que no final alcançarei o sucesso que espero.
Estou pronto para mais um desafio e quero contar com a presença de todos vocês nessa nova jornada. 

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